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Giovanni Anselmo: cuando la escultura come, bebe y respira


En 16 de agosto de 1965, el artista italiano Giovanni Anselmo (Borgofranco d’Ivrea, 1934-Turín, 2023) subió a la cima del volcán Estrómboli (Sicilia) y, al igual que le ocurrió a Edvard Munch –en la colina Ekeberg, desde la cual se ve el fiordo de Oslo, tuvo una revelación casi divina que dio origen a su celebérrimo ‘Grito’–, él también tuvo una revelación que cambió para siempre su concepción de obra de arte: las pinturas y dibujos dejaron paso a sus ‘artefactos’. Tomó conciencia de ser parte de un cosmos en el que todo es energía en constante transformación. Al amanecer, los primeros rayos del sol disolvieron su sombra en el cielo. La sombra se proyecta en el suelo, delante o detrás de nosotros. En este caso, «la posición del sol, que nacía del mar, en un punto del horizonte más bajo que mi posición en la cima del volcán, hizo que mi sombra se proyectara hacia el infinito». Pintor y genial dibujante, a partir de entonces su interés se centró en asuntos como el tiempo, el espacio, el peso, la gravedad, el equilibrio, la tensión, los campos magnéticos… Noticia Relacionada estandar No Adiós a Giovanni Anselmo, figura del arte ‘povera’ Juan Manuel Bonet El artista italiano obtuvo en 1990 el León de Oro de la Bienal de Venecia. En febrero será objeto de una retrospectiva en el Guggenheim de BilbaoEl crítico y comisario italiano Germano Celant lo incluyó en el Arte Povera (arte pobre) –término que acuñó en 1967 en la exposición ‘Arte Povera. Im Spazio’–, un movimiento en el que también estaban otros jóvenes artistas como Jannis Kounellis, Alighiero Boetti, Michelangelo Pistoletto, Luciano Fabro… Aparte de utilizar materiales humildes y no convencionales (rocas, maderas, cristales, vegetales, desechos), del uso de la provocación y el humor , todos ellos coincidían en cuestionar la naturaleza del arte: lo consideraban una herramienta para explorar el mundo. Pero, más allá de compartir inquietudes y reflexiones, Anselmo huía de etiquetas y encasillamientos. «Podíamos decir que el Arte Povera nunca existió –afirmaba en una entrevista–. Surgió la necesidad de ponerle una etiqueta a aquella situación que estaba surgiendo». «Su obra es tan radicalmente personal que no admite una catalogación estricta», afirma Juan Ignacio Vidarte , director general del Museo Guggenheim Bilbao, que le dedica, hasta el 19 de mayo , la mayor retrospectiva de su carrera. Le costó convencerlo, pero finalmente se implicó en el montaje con la comisaria, Gloria Moure , hasta que falleció el pasado 18 de diciembre, a los 89 años, sin llegar a ver el resultado.Un trabajo radicalmente personal Arriba, ‘Mientras hacia ultramar el color levanta la piedra’ (1995-2023). Colección del artista, Turín. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Torsión’, en primer plano (Sammlung FER Colecction); a la derecha, ‘Lado izquierdo’, autorretrato de Anselmo. Colección particular EfeUna preciosa foto de Anselmo en la cima del Estrómboli , tomada por un amigo, aparece proyectada en la piedra de una pared a la entrada de la exposición, en la segunda planta del museo, que compartirá, a partir de la próxima semana, con una muestra de Arte Pop, con préstamos del Guggenheim de Nueva York. Povera y Pop, dos movimientos en las antípodas. ‘Giovanni Anselmo. Más allá del horizonte’ reúne más de 40 obras , entre dibujos, esculturas, fotografías, proyecciones… « Una obra épica , pero sin un ápice de emotividad –dice Moure–. Anselmo consigue configurar con gran sencillez y poesía relaciones físicas tan fundamentales como la equivalencia entre masa y energía o la precariedad del equilibrio». A Anselmo no le interesa la emoción , tampoco la representación. «Abomina de la idea de la representación y decide presentar la realidad. Recibe la experiencia de la vida misma y trabaja con aquellos elementos que componen el mundo y nuestra relación con él», explica la comisaria. En palabras del artista, «presento las situaciones. En lugar de representar un paisaje, utilizo el paisaje o parte de él». En su particular universo creativo, Giovanni Anselmo logró ampliar los límites del arte tradicional. Así, crea esculturas que comen, beben e incluso respiran . La más célebre es ‘Sin título (Estructura que come)’, de 1968. Es un préstamo de la Fundación Pistoletto. En ella une materiales aparentemente incompatibles. Una lechuga fresca, emparedada entre dos piezas de granito, abrazadas por un alambre. Cuando la lechuga se pone pocha, hay que reponerla para evitar que la pieza pequeña de granito caiga. Es la idea de lo latente, las cosas no tienen por qué ocurrir. En ‘Sin título (Estructura que bebe)’, de 1968, hay un recipiente de acero con base cuadrada que hace que el agua contenida en él adopte la forma geométrica de un paralelepípedo, mientras que el algodón colocado alrededor (algunos bordes tocan el agua), tiende a hacer que se derrame por el suelo, como si fuera un manantial. ‘Respiración’, de 1969, consta de dos barras de hierro y una esponja de mar. El hierro se dilata y se encoge por el calor y el frío. Anselmo coloca una esponja de mar entre las barras de hierro. Hace visible la respiración de la esponja. Por sus características, ésta puede henchirse de aire y expandirse o comprimirse cuando se elimina el aire de su interior. El suyo es un arte complejo y enigmático . En las salas del museo bilbaíno cuelgan losas de granito de 250 kilos y de distintos colores suspendidas de las paredes, a modo de lienzos, sujetas por un cable de acero con un nudo corredizo. El peligro aparece en dos piezas. En una, un cable de alta tensión se coloca entre dos losas de piedra: el polo positivo y el negativo sobresalen por ambos lados. Si alguien los tocara a la vez moriría electrocutado. Hay una peligrosidad latente. En otra, unos ladrillos aparecen sumergidos en cal viva en un recipiente de acero. Arte complejo y enigmático Arriba, ‘Sin título’. Colección del artista, Turín. Sobre estas líneas, a la izquierda, ‘Sin título (Estructura que bebe)’, colección de Carine Szwajcer, Amberes, y ‘Torsión’, Galería Cívica de Arte Moderna y Contemporánea, Turín. A la derecha, ‘Sin título (El algodón empapado se arroja contra el cristal y ahí permanece’, The Sonnabend Homem Collection Museo Guggenheim BilbaoEl azul ultramar (un color que llegó de Oriente) es una obsesión para Anselmo y está presente en varios de sus trabajos. Siempre en pequeños rectángulos pintados en la pared. «Es un color que me gusta mucho –decía–. Lo utilizo como brújula para orientar mi trabajo, a mí mismo y al espectador, en dos direcciones: una terrestre y otra cósmica». En el recorrido vamos descubriendo sus reflexiones sobre la orientación (en ‘Dirección’ hay unas brújulas incrustadas en bloques de granito triangulares, siempre mirando al norte), sobre el equilibrio (en un recipiente lleno de agua flota una esfera), torsiones … Cuelgan dos autorretratos : una fotografía en color (‘Lado derecho’) y un dibujo a lápiz (‘Lado izquierdo’), ambos de 1970. «Tiene una cara muy pasoliniana, con ojos muy expresivos y el rostro muy marcado», advierte Moure. Un proyector ‘dibuja’ palabras como ‘particolare’ (detalle), ‘visibile’, ‘infinito’, ‘tutto’… sobre nuestros cuerpos. Creía Anselmo que el universo es la suma de pequeños particulares que conforman una totalidad infinita. En ‘Trescientos millones de años’ (1969) utiliza una antracita (formada por fósiles), que, tras unos 300 millones de años, regresa al futuro. En ‘Sin título (hacia ultramar)’, de la Fundación La Caixa, cien lienzos en blanco se hallan apoyados sobre la pared y aguantan pesadas piedras sobre ellos. A su lado, un trabajo ‘site-specific’ : ‘Mientras hacia ultramar el color levanta la piedra’ (1995-2003), de la colección del artista. Hubo que reforzar la pared para montarla. Se prevé que la adquiera el Guggenheim Bilbao al Archivo Giovanni Anselmo, que gestiona su legado tras su muerte. Está realizada en Gris Deba, procedente de una cantera de Lastur (Guipúzcoa). Giovanni Anselmo estuvo presente en la Documenta V de Kassel (1972) y en 1990 fue reconocido con el León de Oro de la Bienal de Venecia , curiosamente en la categoría de pintura. Desde hace unos años ha resurgido el interés por el Arte Povera, al que en otoño le dedicará una exposición la Bolsa de Comercio de París.

Content Source: www.abc.es

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