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Carroza que llegó desde Pasto al Carnaval de Barranquilla tuvo que ser “decapitada” para poder desfilar

La famosa carroza no cumplió con la medida de altura para poder ser movilizada libremente por las calles de Barranquilla – crédito @ColombiaOscura/X y @nacional_memes/X

La famosa carroza Contra viento y marea, ganadora del segundo puesto en Carnaval de Blancos y Negros de Pasto, fue invitada a desfilar, ahora, en el Carnaval de Barranquilla. Sin embargo, tuvo un particular momento durante su participación en el evento cultural.

La carroza se vio obligada a ser reducida a cinco metros de altura con el fin de que no presentara inconvenientes en el desfile de la Batalla de Flores del Recuerdo ‘Sonia Osorio’ que, con 25 años de historia, desplegó su majestuoso desfile de carrozas el sábado 10 de febrero, recorriendo desde la calle 72 con carrera 44 hasta llegar a la Plaza de la Paz.

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Y así Contra viento y marea desfiló sin cabeza porque los cables que atraviesan las calles no le permitieron lucir su magistral estructura que es muy alta y no pudo ser adaptada a las medidas necesarias.

Según manifestó el creador de esta carroza, los semáforos, árboles y cables eléctricos en la Vía 40 de Barranquilla no permiten la libre movilización de las carrozas:

“Aquí ha sido difícil porque no nos da la altura como en Pasto y aunque estamos tratando de mostrar la carroza tal cual, queremos que la gente sepa que estaremos atentos para explicarles el concepto de la carroza a quienes quieran”, explicó Edwin Ramos para CTV Barranquilla.

Así las cosas, aseguró que para el Carnaval de Barranquilla se modificó el tamaño de la carroza que originalmente mide 9 metros, pero la altura máxima que exigía el desfile era de cuatro metros y medio.

Por su parte, Edgar Blanco, director del desfile de la 44 aseguró que, desde la mañana del sábado, la cabeza fue trasladada a la Plaza La Paz, lugar donde fue puesta nuevamente en su lugar para que los visitantes puedan disfrutarla.

“Allí quedará exhibida hasta el día de mañana (domingo 11 de febrero) para que la gente vaya y se tome fotos”, dijo para la Emisora Atlántico.

Así tuvo que pasar la carroza Contra viento y marea por el desfile de la 44 en el Carnaval de Barranquilla:

La carroza Contra viento y marea tuvo que pasar sin cabeza por el desfile de la 44 en el Carnaval de Barranquilla – crédito @JohanMendozaP/X
Contra viento y marea se llevó el segundo lugar en Carnaval de Blancos y Negros - crédito @ValeriaMustafa2/X
Contra viento y marea se llevó el segundo lugar en Carnaval de Blancos y Negros – crédito @ValeriaMustafa2/X

La carroza Contra viento y marea narra la historia de las playas de Tumaco, donde Faustino Arias compuso la inolvidable melodía Noches de Boca Grande.

Esta obra de arte también retrata el Milagro de la ola de 1906, la historia de fe que supero una tragedia. Según cuenta la diócesis de Tumaco, el 31 de enero de ese año, un terremoto amenazaba con destruir algunas islas del pacífico ecuatoriano y colombiano.

Invadidos por el pánico, los feligreses de Tumaco acudieron al encuentro de los religiosos, rogándoles que organizaran una procesión para implorarle a Dios su protección en esa emergencia. Los sacerdotes trataron de calmar a la multitud, infundiéndoles confianza, pero cuando les llegó la noticia de que el mar ya había retrocedido un kilómetro de la playa, se dieron cuenta de que estaban ante la inminencia de un trágico cataclismo.

La inmensa ola se detuvo, el padre Eran fray Gerardo Larrondo de San José, nombrado párroco de Tumaco se apresuró a ir a la iglesia y sacó del sagrario una gran hostia consagrada y un copón para protegerla. Se dirigió rápidamente hacia la gente y levantándola exclamó: “Vamos, hijos míos, vamos todos hacia la playa, y que Dios se apiade de nosotros”. La multitud, antes sobrecogida por el miedo, se vio animada por un valor inexplicable y, sin dudarlo, se encaminó hacia el peligro.

En la playa los feligreses no paraban de rezar, mientras divisaban a lo lejos una aterradora pared de agua que avanzaba a gran velocidad. Atónitos, contemplaban cómo el sacerdote, esperando impávido que la ola se acercara.

La ola avanzó un poco, pero antes de que el padre Larrondo se pudiera dar cuenta de lo que estaba pasando, la población, emocionada y conmovida, gritaba: “¡Milagro! ¡Milagro!”. La inmensa ola que amenazaba con destruir el pueblo de Tumaco se detuvo de repente como bloqueada por una fuerza invisible más grande que la de la naturaleza, mientras que el mar volvía a su estado habitual.

Content Source: www.infobae.com

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