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Ángela, ganadora de ‘Masterchef 12’: «En el programa hay una presión justa y necesaria»

Ángela Gimeno tenía una vida tranquila y sencilla en Valencia, con un trabajo estable de oficina, pero de repente decidió dejar todo a un lado para lanzarse al abismo: Presentarse a ‘Masterchef’ para dedicarse le gusta que es cocinar. «Mi familia se quedó tan en shock que les colgué el teléfono», cuenta a ABC. Pero ahora están felices porque se ha convertido en la ganadora de ‘Masterchef 12’ en una final donde la valenciana se posicionaba ya como previsible ganadora a pesar de algunos altercados como el corte que sufrió durante el cocinado y por el que tuvo que ser atendida por un equipo médico. «Tenía la corazonada desde el principio del concurso de que iba a ganar. Son cosas que sientes tú sola y de las que estás segura», explica la joven de 29 años.

Este premio es un sueño para ella y se considera la persona más afortunada. «He tenido altos y bajos, pero siempre dentro de mí podía notar que la victoria era mía». Ángela reconoce que el secreto de su victoria ha residido en la confianza en uno mismo y en no rendirse al principio. «No hay que desanimarse tras la primera crítica. A veces incluso puedes ser débil mentalmente y el programa te puede animar y dar un subidón. Hay que saber encajar bien las críticas y construirlas en otra cosa».

Uno de los acontecimientos que marcó el programa fue la salida de una concursante, Tamar, que decidió abandonar las cocinas porque sentía mucha presión y prefería priorizar su salud mental. «En ‘Masterchef’ hay una presión que es justa y necesaria. La exigencia te permite mejorar, avanzar y llegar a ser mejor en la cocina. Si la cocina no es exigente, esto se convierte en otra cosa. En el programa se presiona lo justo para avanzar y siempre mezclado con mucha diversión y risas. Lo que recuerdas no solo es la exigencia, sino lo divertido que ha sido»

Si algo destaca el público seguidor del formato es la naturalidad de la joven frente a otros concursantes que se ocultaban bajo una especie de personaje, cada vez más presente en este programa. «No es necesario hacerse un personaje porque ya hay la suficiente diversidad como para querer diferenciarse. Aquí puedes ser el que te dé la gana. Es la magia del programa».

Este premio, 100.000 euros en metálico y un Máster en Cocina en el Basque Culinary Center, es la forma de recompensar todo el esfuerzo, evolución y trabajo de Ángela. «No cambiaría esta victoria por un bote más grande de otro programa. Ni de casualidad. Me da exactamente el dinero. Lo que me gusta es el trofeo y la chaquetilla más que otra cosa así como el reconocimiento de haber evolucionado», asegura.

Incontables horas de estudio

Ángela es incapaz de contar las horas que ha dedicado al estudio y práctica culinaria más allá del programa. «Si quieres aprender y sacar lo mejor de ti tienes que estudiar muchísimo. No tienes móvil y es una medida que ayuda un montón porque te concentras más».

Si bien es cierto que cuando comienza la convivencia entre los concursantes todos arrancan desde el mismo punto, al cabo de unas semanas descubren quién de ellos destaca. «Vivimos juntos mucho tiempo y cuando cocinamos o practicamos vemos las habilidades que tiene cada uno, más allá de lo que se puede hacer en un plató. Aunque cambia mucho porque uno de repente se pone las pilas en el estudio y cambia de opinión». La valenciana reconoce que todos han pasado por ser los favoritos en algún momento y también los posibles eliminados, pero nunca ha perdido la esperanza. «No he vivido momentos de debilidad. En mi vida, siempre que me han dicho algo malo o alguna crítica he intentado aprender de ella y evitar que vuelva a ocurrir porque soy muy perfeccionista. Me ha venido bien los bajones para coger carrerilla y haber podido ganar».

Content Source: www.abc.es

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