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‘La casa del dragón’ es menos oscura pero ha salido perdiendo por hacer caso a las quejas

La noche es oscura y llena de terrores, sobre todo si te pones un episodio de La casa del dragón (o, antes, de Juego de tronos) sin bajar la persiana en casa. La propensión hacia las escenas de acción nocturna y los interiores en claroscuro que ha demostrado históricamente la ficción de fantasía épica emblemática de HBO ha supuesto una fuente de frustración para muchos telespectadores, hasta el punto de convertirse en un meme muy repetido sobre la serie.

Las quejas sobre la imagen excesivamente oscura de la serie, llegando a hacer ilegibles las figuras humanas en plano, llegaron a su punto culminante en la octava temporada de Juego de tronos, muy en concreto con el episodio convenientemente titulado La larga noche. Los ejércitos humanos se enfrentaron por fin contra los Caminantes Blancos en una batalla que pintaba espectacular pero con la que muchos sufrieron intentando distinguir algo de lo que sucedía.

Ese episodio, igual que muchos otros de Juego de tronos, fue dirigido por Miguel Sapochnik, que unos años después pasó a ejercer como showrunner de La casa del dragón. ¿Y qué pasó? Pues que en los lamentos volvieron a llover en internet durante la emisión de la primera temporada de esta precuela: muchos tenían problemas para ver lo que ocurría en escenas oscuras que mostraban una imagen prácticamente negra.

Sapochnik y su director de foto, el alemán Fabian Wagner, han defendido en todo momento las decisiones de iluminación que se tomaron tanto en Juego de tronos como en La casa del dragón, alegando que tenían un evidente componente expresivo, más allá de la búsqueda de fuentes de luz naturalista, como por ejemplo transmitir que la humanidad se encontraba al borde mismo del abismo en la infausta Batalla de Invernalia (vía Variety). 

Se ha señalado que la mala calibración de los televisores domésticos o la excesiva compresión de los archivos de imagen para su transmisión por streaming pueden ser los principales culpables de un resultado carente de matices en lo que ha llegado a muchos telespectadores (vía The Hollywood Reporter). Cada cual con su tipo de televisión (o monitor de ordenador, smartphone o tablet), velocidad de conexión, etc. La cuenta oficial de la plataforma respondió a una de las quejas alegando «decisiones creativas».

Por muchos quejidos, risas y acusaciones de buscar un abaratamiento en los efectos visuales al recurrir a tanta penumbra en la que se pueden disimular los acabados, lo cierto es que con el cambio creativo de la primera temporada a la segunda en La casa del dragón ha quedado claro que, en efecto, aquellas fueron decisiones de estilo visual muy conscientes que ahora se toman de otra forma. Y, por desgracia, se nota para mal.

‘La casa del dragón’ va a peor en la temporada 2

Sapochnik dejó el puesto de showrunner de la segunda temporada de La casa del dragón en manos de su compañero Ryan Condal, quien ha comandado en solitario los ocho episodios de esta entrega. Aunque Condal defendió de manera razonada las escenas más sombrías de la primera temporada, culpando a las mencionadas calibraciones de televisores y la compresión del streaming, ha escuchado las quejas multitudinarias.

«Abordamos la segunda temporada siendo muy conscientes de esa recepción», ha declarado en The Hollywood Reporter. «Esta temporada está mucho más ajustada a mi estética particular y el aspecto que considero que debe tener la serie. No es una diferencia muy grande, pero no creo que volvamos a recibir la queja de que está muy oscuro».

Unas declaraciones que se pueden tomar como una admisión autocrítica que tiene en cuenta las opiniones de la audiencia para mejorar y que el resultado sea disfrutado con mayor facilidad… o como una terrible manera de claudicar y comprometer la libertad artística aplanando el estilo visual de la obra y su personalidad.

Es decir, una de las principales patologías de la era del streaming y el mayor quebradero de cabeza con el que lidian cineastas y directores de fotografía cuyo trabajo está condenado a verse en casa, en condiciones imprevisibles y en las pantallas y dispositivos más variopintos (y con la capacidad de atención más asediada desde múltiples frentes, pero esa es otra historia). La imagen lavada (sin tono, sin profundidad, sin detalle, sin interés) tan característica de Netflix se ha convertido en el paradigma.

Por ahora, lo visto de la segunda temporada de La casa del dragón lleva a ese mismo lamento. Por mucho que los episodios recientes hayan brindado luchas aéreas entre dragones a la luz del día, con todo bien visible, tanto la puesta en escena como la iluminación y la corrección de color resultan mucho más planos que durante la temporada anterior, con una paleta sin apenas trabajo expresivo en su construcción. Imágenes empobrecidas salvo por pequeñas dosis de one perfect shots para disimular el conjunto.

Imagen de 'La casa del dragón', 2x04
Imagen de ‘La casa del dragón’, 2×04
Cinemanía

Esta rebaja de arrojo visual resulta más sangrante todavía al tener en cuenta que la temporada 2 ha priorizado el rodaje en localizaciones naturales para conseguir una mayor sensación de realidad. Tal y como reconocen los responsables de VFX en Polygon, durante la primera temporada se hizo un uso más intenso de la tecnología Volume (set con fondo de pantallas LED) y en esta se ha apostado por salir más al exterior y construir decorados. 

Ese trabajo de dirección artística debería verse resaltado por esa mayor luminosidad tan cacareada, pero en cambio lo que hemos obtenido, como en tantas otras producciones para streaming, es una preocupante falta de matices. Ahora no cuesta percibirlos por culpa de la oscuridad, sino porque se han sacrificado.

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Content Source: www.20minutos.es

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