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ngela, la previsible ganadora de MasterChef en una sobrecogedora final con fuego y sangre incluidos

Ángela o María, María o Ángela… La final de MasterChef 12 tuvo el único duelo final que podía tener, el que limpiaba todo el rastro de dudas y polémicas. El duelo final entre las dos aspirantes que siempre estuvieron en lo más alto de esta edición del talent. Cualquiera de las dos hubiera sido más que justa, pero también más que previsible, ganadora. Sin embargo, fue «el caballito ganador» de Jordi Cruz el que se llevó la victoria: Ángela se alzó con el trofeo de MasterChef; Ángela ganó MasterChef 12 en una final de infarto donde por haber, hubo hasta sangre y fuego. No, no es un capítulo de Juegos de Tronos, es MasterChef 12.

Desde hace tiempo las finales de MasterChef tienen al ganador que no levanta ampollas, al ganador perfecto; Ángela es la ganadora perfecta. Nadie puede poner en duda que de toda esta edición tanto ella como María tenían que ser las finalistas. MasterChef no se iba a meter en más charcos, pese a que la presencia de Samya en el programa final ya había levantado suficiente polvareda. Sin embargo, era imposible que Samya consiguiera llegar al duelo final. Ángela y María eran quienes tenían que estar, las previsibles finalistas, y MasterChef no se la iba a jugar, iba a alzar como ganadora a la aspirante que siempre despuntó muy por encima en una edición en la que, más allá de polémicas como la de Jordi Cruz y Tamara, todo tenía que salir perfecto. Y para que todo fuera perfecto, Ángela tenía que ganar.

La publicista de 29 años se dejó la piel (y el dedo) no solo en la final de anoche sino prácticamente en cada uno de los programas de MasterChef 12. Lo dijo desde el primer programa, a ella no le gustaba perder ni al Parchís.

Pocos fueron los errores de Ángela durante el talent, siempre iba un paso por delante del resto de sus compañeros. Sin aspavientos, sin líos, sin problemas… Ella, a lo suyo, a llegar a la final y alzarse con el trofeo de MasterChef. Llegó a la final y lo alzó, pero también demostró que, además, de ser una más que justa y perfecta ganadora, es una buena persona. Pues, justo antes de que comenzase el duelo final entre Ángela y María, ambas aspirantes comunicaron a los jueces y al programa que la que ganase pagaría el mismo curso de la ganadora a la otra. ¿Por qué? Porque las dos tenían y tienen el mismo sueño: dedicarse a la cocina, pero pasito a pasito, con los tiempos que tienen que ser, sin hacer castillos en el aire.

Fue una final previsible, pero a la vez muy rara, pues casi desde el minuto uno de programa, por no decir casi desde la semana pasada, estaba claro quiénes iban a llegar al duelos final. Si no llega a ser porque Samya casi prende fuego al ABaC, el restaurante de Jordi Cruz, y porque en el duelo final Ángela casi pierde el dedo, hubiera sido la final más light que se ha vivido en las 12 ediciones de MasterChef. Se acabó aquello de «tongo», de polémicas, de movidas.

En la primera prueba de la noche, la famosa Seguir al chef, los cuatro finalistas se enfrentaban a un complicado y bello plato del chef Jesús Sánchez. Creo que fue el primer Seguir al chef en que la concentración de los aspirantes sorprendió no solo a los jueces sino al mismísimo invitado. Si no llega a ser porque Gonzalo se aceleró y metió en el róner el lenguado antes de que se lo dijera JesúsSánchez, o porque Samya cometió pocos, pero no tremendos fallos, los jueces se hubieran encontrado con una primera prueba con difícil elección. Pero, no, el nivel de María y Ángela estaba a cien años luz del de Samya y el de Gonzalo.

María replicó el plató casi a la perfección. Supo salir del único escollo que tuvo que fue tirar una de las salsas, que solventó rápidamente. Mientras que Ángela que se perdió al inicio de la prueba al no poder quitar la piel al lenguado, se repuso rápidamente, consiguiendo casi la perfección a falta de haber dejado la salsa de pilpil y tinta de calamar más líquida. «Con un poquito de caldo de los calamares que hubieras echado, habría bastado», le señaló Jordi Cruz. Pero era difícil superar la perfección de María, que se llevó la primera chaquetilla de la noche tras un «desastroso» plató de Gonzalo y la sorpresa de Samya, que, obviamente, no iba a superar ni a María ni Ángela, pero sí que superó a Gonzalo.

Paolo, la nueva estrella de MasterChef

Todo estaba saliendo a pedir de boca. MasterChef ya tenía a su primera finalista, con lo que solo faltaba que Ángela sacara toda su magia en las cocinas del restaurante de Jordi Cruz para que MasterChef 12 tuviera a sus perfectas finalistas. No falló. No solo no es que no fallara, es que fue la única de los tres aspirantes que sacó adelante unos dificilísimos platos sin la ayuda de absolutamente nadie, ni siquiera sin la ayuda del hombre que saltó anoche al estrellato: Paolo, el jefe de cocina del ABaC, el hombre de confianza de Jordi Cruz y quien salvó realmente un cocinado que pudo acabar siendo un desastre, un desastre y una desgracia, pues Jordi Cruz no se quedó sin restaurante por los pelos.

Fue durante el emplatado del segundo plato de Samya. Ya en el primero, la aspirante tuvo muchos problemas, pues estaba como en otro mundo, a otro ritmo. Consiguió sacar el primer plato gracias a Paolo, pero en el segundo, prácticamente todas las elaboraciones corrieron a cargo del jefe de concina del ABaC. Como dijo Pepe Rodríguez, anoche el que se dejó la piel fue Paolo, que curro «como nunca en su vida».

Y fue ese ‘otro ritmo’, la parsimonia y el pasotismo de Samya lo que casi provoca que Jordi Cruz se quedase sin restaurante. Mientras estaban emplatando el segundo plato de Samya, esta se dejó el aceite encendido en las cocinas. De repente, y sin que nadie se diese cuenta más que Gonzalo, la sartén comenzó a arder, soltando unas llamaradas impresionantes. Jordi Cruz no perdió la calma, tampoco Samya, que parecía estar en otra cocina o, más bien, en otro mundo.

El chef cogió la sal de los carabineros, la echó por encima de la sartén; Pepe Rodríguez tiró un trapo por encima y, tras unos instantes de pánico, el ABaC salió del peligro. No te vayas a pensar que Samya estaba disgustada, ¡qué va!, como si la cosa no fuera con ella. Venga, Samya ya estaba fuera. Jordi Cruz se debía haber tomado algún que otro Tranquimacid porque no perdió los nervios ni un segundo. No solo no es que no los perdiera es que su única reacción con Samya fue un «casi me quemas el restaurante», pero como el que dice «buenos días tenga usted».

Gonzalo, por su parte, cometió todos los errores en el primer plato. También tuvo que echar mano de Paolo y, pese a que cocinó una estupenda merluza, contra Ángela no había nada que hacer. No solo no le hizo falta recurrir a Paolo, es que Ángela no sabía ni quién era Paolo porque, como dice el dicho, fue Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como. Bordó los dos platos y cumplió con lo esperado: era duelista final.

El accidentado duelo final de MasterChef

Y llegó el duelo final, el duelo soñado por MasterChef: María y Ángela. La primera, una mujer que todo lo había conseguido por sí sola y con su esfuerzo; una mujer que ama la cocina y que entró en MasterChef para volver a cambiar el rumbo de una vida que no ha sido nada fácil. Al otro lado del ring, Ángela, la favorita de Jordi Cruz, la más que merecedora finalista, la publicista que aprendió el amor por la cocina de su madre, cocinera media vida. No defraudaron. Eran las mejores.

Era un duelo final bastante obvio, demasiado justo, sin ninguna tensión por medio más que la de ellas por ganar, hasta que… Ángela paralizó su trabajo por un accidente: «¡Me he cortado el dedo entero!», gritaba mientras se lo tapaba y la sangre le corría por el brazo. El equipo médico acudió rápidamente a socorrerla, mientras ella intentaba tranquilar a su pareja y a su madre que desde el balcón le decía que si bajaba ella a curarla. Muy de madre. Fue solo un susto, pero un susto muy gordo. La imagen de Ángela muerta del dolor, mientras la sangre corría por su brazo y los médicos la atendían ya forma parte de la historia de MasterChef.

María fue la primera en presentar un menú inspirado en el campo, el sitio donde la aspirante ha encontrado «paz». Cada plato estaba inspirado en sus animales. Los jueces señalaron una «falta de conexión entre un montón de elaboraciones muy potente con mucho trabajo pero difícil de hacer una visión única».

Le llegó el turno a Ángela y a su menú. Un menú con el que quiso mostrar los momentos clave de su vida. «Quiero transportaros con un aroma antes de cada plato». Hizo llorar a todo el mundo, a su madre, a su padre y a su pareja mientras los jueces alabaron sus «intenciones profundas que hablaban perfectamente de ella, con platos de cocción perfectos, texturas, y apuesta valiente». Tanto que Jordi Cruz no pudo evitar señalarla de nuevo como su «caballito ganador» en MasterChef 12: «Esto es la persona que no solo tiene las herramientas para ganar si no también la actitud, hoy vengo contento porque lo sois las dos».

No había duda por mucha tensión que intentasen poner a la decisión de los jueces: Ángela iba a ganar. Y ganó, claro que ganó, porque MasterChef 12 no podía tener otra ganadora más que ella.

Content Source: www.elmundo.es

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