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«Ya están aquí los del teatro»: Almagro levanta el telón de su festival

«Ya están aquí los del teatro». Es la manera que tienen los almagreños de decir que comienza una nueva edición de su Festival Internacional de Teatro Clásico, una de las citas imprescindibles del calendario escénico español. El certamen manchego celebra este año su cuadragésimo séptima edición, y el Corral de Comedias, ese hipnótico y evocador espacio en torno al que se celebra el certamen desde 1978, cumple setenta años de su reapertura; fue el 29 de mayo de 1954 con ‘La hidalga del Valle’ de Pedro Calderón de la Barca.

Y precisamente el autor de ‘La vida es sueño’ es una parte importante del equipaje de «los del teatro»; «lo tenemos explotadito», decia Irene Pardo, directora del festival, que escribe en la presentación del certamen: «Almagro es y será siempre esa tierra, el hogar, que nos brinda la oportunidad de convivir con un pueblo que no sólo respira teatro, sino que acoge a sus visitantes y los convierte en vecinos y vecinas. Almagro es, en fin, ese custodio de nuestra herencia cultural; conectar con ella, celebrémoslo, es hacerlo con nuestras raíces».

Pero no hace falta, dice un vecino de Almagro, taxista, que vengan «los del teatro» para que se produzca actividad escénica. «Hay grupos locales que hacen teatro todo el año; de hecho, en el Corral hay funciones prácticamente todos los fines de semana».

Y esa implicación singularísima del pueblo de Almagro con el festival es, precisamente, una de sus señas de identidad; es la que hace que la plaza mayor sea un hervidero de personas a partir de la caída del sol -antes suele ser una heroicidad echarse a la calle-, que en las terrazas las conversaciones giren a menudo en torno al teatro, y que los balcones de esos característicos edificios de paredes verdes que circundan la plaza se transformen en improvisados palcos para presenciar el espectáculo de calle con que el festival agasaja y agradece a los almagreños su recibimiento. Este año, la compañía portuguesa S.A. Marionetas – Teatro & Bonecos, ha presentado’ Lumen, una historia de amor’, un espectáculo de títeres de grandes dimensiones que involucra a los vecinos de la localidad donde se representa. El festival se extiende por toda la localidad: desde el Teatro Municipal hasta la Antigua Universidad Renacentista, el Palacio de Los Villarreal, la Iglesia de San Agustín o el Museo del Encaje; quince espacios acogen alguna de las funciones o de las actividades paralelas del certamen.

Pero el corazón de Almagro -y de su festival- sigue siendo, en cualquier caso, el Corral de Comedias, un espacio construido en 1628 por Leonardo de Oviedo y de los que los almagreños pueden presumir porque es es el único espacio escénico en el mundo, de la tipología de teatros del siglo XVI y XVII, que se conserva intacto en forma y estructura. Y en él se celebra cada año -cuando la lluvia no lo impide- el acto de entrega del premio Corral de Comedias. Este año, el galardonado ha sido el actor Rafael Álvarez ‘El Brujo’, definido por Jesús Cimarro, con quien creó hace 35 años la productora Pentación, «uno de los genios más importantes de la interpretación de este país». El Brujo conoce bien las tablas del Corral, donde ha actuado en muchas ocasiones: «Recuerdo cuando besé las tablas de este escenario, y aquí monté -dijo con sonrisa traviesa- un pollo que ríete tú de Angélica Liddell [a la que ha denunciado un crítico francés por su espectáculo presentado en Aviñón]».

Imagen principal - Espectáculo en la Plaza Mayor; 'El gran teatro del mundo'; Rafael Álvarez 'El Brujo'
Imagen secundaria 1 - Espectáculo en la Plaza Mayor; 'El gran teatro del mundo'; Rafael Álvarez 'El Brujo'
Imagen secundaria 2 - Espectáculo en la Plaza Mayor; 'El gran teatro del mundo'; Rafael Álvarez 'El Brujo'
Espectáculo en la Plaza Mayor; ‘El gran teatro del mundo’; Rafael Álvarez ‘El Brujo’
Pablo Lorente

Vestido completamente de blanco, a juego con su melena rizada todavía abundante, Rafael Álvarez habló del teatro desde ópticas filosóficas: «La vida persiste por todas partes en medio de la destrucción -dijo-, solo bajo la ley superior la vida se hace inteligible. Y el arte del teatro es una ciencia que indaga en la biología de la vida». Pero hay un momento para cada cosa, añadió, y «ahora es el momento del agradecimiento; yo estoy flotanco en las gracias». Recordó a todos los que pisaron antes que él el Corral de Comedias -«los que estuvieron flotan homeopáticamente en este teatro». y aseguró que él no quería hacer carrera internacional sino ser «actor de pueblo». «Yo en otras vidas ya estuve por aquí de gira», dijo sin que quedara claro si era broma o no.

Recordó a los compañeros que dieron junto a él los primeros pasos en la creación de su productora, José Luis Alonso de Santos y Gerardo Malla, y a los maestros de los que ha aprendido. Destacó a Fernando Fernán-Gómez, que le vaticinó una buena carrera como actor porque, «igual que Adolfo Marsillach y que yo, hablas raro». Y contó que en una ocasión estaba Fernando Fernán-Gómez recitando con la mirada hacia el cielo y un ratón atravesó la escena: «Antes había ratones en los teatros; ahora volverán porque el ministro de Cultura es ecologista». Alguien del público, siguió El Brujo, gritó ¡Olé! y Fernán-Gómez se percató de la existencia del ratón. «’Lo maté’, contaba Fernando -concluyó el premiado-, ‘y recibí la mayor ovación de mi carrera».

La jornada inaugural se clausuró como es costumbre, y teatralmente hablando -el verdadero telón se echa en las terrazas de la Plaza Mayor- al Teatro Adolfo Marsillach, antiguo Hospital de San Juan, sede estival de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Allí se presentó la nueva producción del conjunto que dirige Lluís Homar: ‘El gran teatro del mundo’, monumental auto sacramental de Calderón de la Barca, que el propio Homar ha puesto en pie. Sin duda, es una de las obras capitales de nuestro Siglo de Oro, de extraordinaria simbología y con una gran profundidad filosófica en sus reflexiones acerca de la fugacidad de la vida, de lo mundano y lo religioso, del poder; de la vida y de la muerte, en definitiva, y con personajes paradigmáticos y simbólicos como la riqueza, la pobreza, la hermosura o la discreción. . Con un elenco en el que destacan Pilar Gómez y Jorge Merino, Homar plantea una puesta en escena muy desnuda, sin apenas relieve, apoyada en la música de un percusionista, Pablo Sánchez Sogorb.

Content Source: www.abc.es

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